Juego simbólico
Cocinitas, clínicas veterinarias, peluquerías, cajas de herramientas: aquí se juega a ser mayor un rato. El juego simbólico es de los más potentes que existen: mientras preparan un menú invisible o curan a un peluche, los peques ensayan el lenguaje, la empatía y el mundo real.
Juguetes de imitación pensados para durar años de partidas, sin guión y sin pilas: el motor lo pone su imaginación.